viernes, 28 de diciembre de 2012

El uso de armas biológicas


En esta entrada libre trataré un tema que siempre ha llamado mucho mi atención, el uso de armas biológicas en las guerras.¿Qué es un arma biológica? ¿Es una práctica reciente o por el contrario, nos ha acompañado a lo largo de la historia y ha ido sofisticándose a medida que la ciencia avanzaba? ¿Existen códigos éticos que nos protejan del uso de la ciencia para este tipo de fines?

En primer lugar, un arma biológica cosiste en un microorganismo que ha sido alterado militarmente para producir enfermedades a personas, animales o plantas. Para este tipo de prácticas se escogen organismos con una alta capacidad de reproducción y capaces de causar un efecto destructor en su víctima. Las enfermedades más comunes introducidas en el enemigo suelen ser: el ántrax, la fiebre amarilla o la viruela que son diseminadas en forma de bacteria, hongo, virus o toxina por agua o aire.


 
Por otro lado, el uso de armas biológicas en las guerras no es una práctica reciente. La idea de usar plagas, epidemias y enfermedades en las guerras ha estado en la mente del hombre incluso antes del desarrollo científico que ha tenido lugar estos últimos siglos.

A lo largo de la historia, se han producido numerosos intentos de extender enfermedades entre los soldados o la población enemiga. Las más primitivas, no muy efectivas, consistían en recoger a víctimas o fallecidos por la peste y llevarlos a tierras enemigas para que extendieran la enfermedad. También era frecuente el envenenamiento de pozos, o el lanzamiento de animales en proceso de putrefacción a reservas de agua para trasmitir microorganismos. Uno de los intentos más famosos y despiadados ocurrió en el siglo XVIII cuando la armada inglesa repartió mantas usadas por ingleses enfermos de viruela a los nativos americanos, creando una epidemia que acabó con la vida de 100000 personas. Sin embargo, la guerra biológica alcanzó su máximo grado de sofisticación en el siglo XX, gracias a la microbiología. Con las dos guerras mundiales se dieron modernas técnicas nunca vistas. Por ejemplo, en Japón se realizaron estudios en enfermedades como la cólera, la viruela, etc. Desarrollando bombas que extendían esas enfermedades allí donde caían. También se cree que en los años 90, cinco laboratorios crearon armas químicas y reservas de ántrax, gangrena... que fueron descubiertos en Irak.


 

Actualmente, el uso de armas biológicas está terminantemente prohibido por las Naciones Unidas. La Convención de Armas Tóxicas y Biológicas, que ya ha sido firmada ya por más de 137 países, prohíbe “el desarrollo, producción, y acumulación de microbios o sus productos venenosos excepto en cantidades necesarias para protección y exploración pacífica”. No obstante, se sabe o se sospecha que países como Estados Unidos, Rusia, China, Japón, Irak, Egipto, Libia, Siria, Irán, Israel, Corea del Norte y Taiwán poseen este tipo de armas.

Es más, recientemente ha sido publicado en el diario The Sunday Times que según las fuerzas especiales de Israel hay indicios de que las municiones químicas y biológicas de Siria han sido trasladadas a otro lugar. Las agencias de inteligencia occidentales han controlado las armas de Siria desde la década de 1980 desde que sus armas biológicas y químicas fueran reportadas por primera vez. Este hecho, hace aumentar las versiones que afirman que el presidente sirio Bashar al-Assad podría utilizar estas armas contra los rebeldes que luchan por derrocarlo desde Marzo del 2011. Sin embargo, el régimen sirio asegura que no utilizaría este armamento en contra de su propio pueblo.

En mi opinión, se necesita un código ético más estricto para acabar con este tipo de prácticas. Considero importante limitar el poder de la ciencia para causar daño, dado que este crecido enormemente a medida que la ciencia ha avanzado. Los científicos y las instituciones científicas deberían de mostrar un respeto por la vida, en especial por la especie humana, cumpliendo un reglamento fundamental que asegure que la ciencia no se utilice para el bioterrorismo.


Enlaces:
 


http://www.elfinanciero.com.mx/index.php?option=com_k2&view=item&id=53760:&Itemid=26
http://www.ddooss.org/articulos/otros/bioseguridad.htm